J A P O N - S O C I E D A D
EDUCACION
 
 
 
Cimientos para el crecimiento y la prosperidad

Educación preescolar

La educación previa a la escuela elemental se imparte en los jardines de niños (yochien) y en las guarderías (hoikuen). Las guarderías públicas y privadas reciben niños de menos de un año hasta cinco años de edad; los programas de estos centros enfocados en los pequeños de tres a cinco años son similares a los de los jardines de niños. En 1996 los jardines de niños públicos constituían aproximadamente el 42 por ciento, de los cuales 29, 57 y 63 por ciento correspondían a niños matriculados de tres, cuatro y cinco años, respectivamente. La asistencia de niños de cinco años tanto a los jardines de niños como a las guarderías excede el 95 por ciento.

Escuelas primarias

La asistencia de niños de seis años a la educación elemental es obligatoria. 99 por ciento de las escuelas primarias estaba conformado en 1996 por instituciones de coeducación pública. En tanto que el Ministerio de Educación se encarga de su diseño, los programas de la escuela primaria son uniformes a lo largo de Japón, en los que los estudiantes de un mismo grado estudian los mismos temas. Los estudiantes no son segregados según su habilidad. La carga curricular incluye las siguientes materias: lengua japonesa, estudios sociales, aritmética, ciencia, estudios sobre el medio ambiente, música, artes y artesanías, educación física y aspectos relacionados con el manejo del hogar. Asimismo, comprende actividades extracurriculares y una hora a la semana dedicada a la educación moral. La lectura y escritura es quizá la parte más importante de la carga de materias de la primaria.

RELIGION
 
Sintoísmo

La palabra sintoísmo (Shinto), que suele traducirse como "la vía de los dioses" y se escribe con dos caracteres chinos. El primero, que se pronuncia kami cuando está solo, significa "dios, deidad" o "poder divino"; el segundo caracter significa "camino" o "senda".

Con la introducción del sistema de cultivo de arrozales, durante el periodo Yayoi (300 a.C.-300 d.C.), comenzaron a desarrollarse los rituales agrícolas y los festivales que luego se convirtieron en parte del sintoísmo. A pesar de que la palabra kami puede utilizarse para referirse a un solo dios, también se emplea como término colectivo para la miríada de dioses que han sido objeto central de culto desde tiempos tan remotos como el periodo Yayoi. Las kami son parte de todos los aspectos de la vida y se manifiestan en varias formas. Están las kami de la naturaleza, que residen en las piedras sagradas, árboles, montañas y otros fenómenos naturales.

Budismo

Originado en India alrededor del siglo V a.C., el budismo se difundió en China durante los siglos II y III de nuestra era, y finalmente llegó a Japón vía Corea a mediados del siglo VI, cuando el rey de Paekche envió una estatua de Buda y copias de sutras al emperador japonés. El budismo se diseminó rápidamente en las clases superiores, después que la influyente familia Soga aplastara las facciones anti budistas. El príncipe Shotoku (574-622), quien dio su apoyo imperial a la construcción de los principales templos como Horyuji (en la actual prefectura de Nara), es considerado como el verdadero fundador del budismo en Japón.

Cristianismo

El cristianismo en Japón puede dividirse claramente en tres periodos: el encuentro inicial con el cristianismo, al comenzar la mitad del siglo XVI; la reintroducción del cristianismo, después de más de 200 años de aislamiento nacional que terminó a mediados del siglo XIX, y el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial.

La actividad cristiana en el periodo inmediato de la posguerra contó con el apoyo de las autoridades de la Ocupación, aunque sólo se consiguieron algunas ganancias menores. En 1996, los cristianos, que para entonces sumaban 3,170,000, constituían menos de 2.5 por ciento de la población.

TEMAS SOBRE LA MUJER
 
El Plan de Igualdad de Géneros 2000

En diciembre de 1996, el gobierno japonés propuso un plan para la igualdad de géneros: el Plan Nacional de Acción para la Promoción de una Sociedad de Igualdad de Géneros para el año 2000. Este plan, elaborado con base en el principio de que las cuestiones relacionadas con las mujeres son en gran parte asuntos que involucran los derechos humanos, está orientado a la construcción de sistemas en los que hombres y mujeres puedan participar en la sociedad con base en criterios de asociación. Asimismo, llama la atención sobre la evaluación de los sistemas sociales, desde el punto de vista de la igualdad de géneros y del incremento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones, específicamente en lo concerniente a los asuntos políticos y la orientación. El plan comprende puntos como la eliminación de todo tipo de violencia en contra de las mujeres, respeto de los medios de comunicación para ellas y la salvaguarda de sus derechos reproductivos y de salud (por ejemplo, el derecho de la mujer a decidir si quiere tener o no hijos y, de ser así, cuántos y cuándo). En junio de 1999 se aprobó la Ley Fundamental sobre la Igualdad de los Géneros como la ley fundamental que plantea los conceptos y políticas que deben seguirse en la implementación del plan mencionado.

Cada año pueden escucharse más voces que llaman a la participación de las mujeres en el gobierno y la política. De esa forma, el gobierno ha adoptado la política de aumentar el número de miembros femeninos en los concejos y comisiones gubernamentales. Para el año 2000, como límite, el objetivo era que las mujeres ocuparan 20 por ciento de estos puestos, con la meta a largo plazo de incrementar el porcentaje hasta 30 por ciento para 2007. Entre 1990 y 1999, el número de mujeres aumentó de 12 a 25 en la Cámara de Representantes (diputados), y de 34 a 43 en la de Cancilleres (senadores), aunque el porcentaje de mujeres parlamentarias siguen siendo el más bajo de los países participantes en las reuniones cumbre del Grupo de los Ocho. De igual forma, los Gabinetes japoneses han incluido en algunas ocasiones a una mujer, como máximo a tres.

La Ley de Igual Oportunidad de Empleo para Hombres y Mujeres, que entró en vigor en abril de 1986, se revisó en 1997 con el fin de acelerar las medidas para contrarrestar la discriminación hacia las mujeres. Las estipulaciones revisadas que se pusieron en marcha en 1999 prohíben la discriminación por género en la contratación laboral, el empleo, la asignación de puestos específicos y la realización del trabajo; asimismo, dejan en manos de los empleados la responsabilidad de prevenir el acoso sexual. Estas revisiones están orientadas principalmente a deslindar de manera mucho más clara la responsabilidad en los casos de discriminación de empleados por razones de género.
 

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